Lumbalgia

¿Qué es una lumbalgia y como se produce?

La lumbalgia es una molestia localizada en la zona lumbar o parte baja de la espalda que dependiendo de como se manifieste el dolor produce un bloqueo en toda la zona e impide realizar cualquier movimiento. Generalmente se produce por realizar falsos movimientos, esfuerzos mal dosificados o trabajar constantemente en posturas forzadas obligando a la espalda a mantener una posición incorrecta que mantiene esta zona lumbar en constante tensión y, aunque no forcemos la espalda con cargas pesadas, obligamos a la columna a soportar mucho peso sobre esta zona con la consiguiente fatiga muscular, provocando dolor y pudiendo desencadenar otra patología mayor.

¿Qué lumbalgias son las más comunes?

Existen muchos motivos por los que se pueden producir una lumbalgia, los mas conocidos (no tiene porqué ser los mas habituales) son los producidos por sobrecarga. Para tratar eficazmente una lumbalgia primeramente hay que esclarecer la causa por la cual se ha producido y examinar detalladamente las estructuras que se han visto alteradas como consecuencia.
Las lumbalgias mas comunes son las provocadas por constantes sobrepesos, donde al someter a la espalda a esfuerzos de carga, la zona lumbar, si esta no está suficientemente fortalecida, termina fatigándose produciendo dolor.
Este tipo de sobrecargas o esfuerzo, provoca mucha tensión muscular del lado que más se ha fatigado, llegando a producir bloqueos de las vértebras lumbares aumentando más los síntomas.
Otras veces, estos esfuerzos son los responsables directos de sentir un chasquido o crujido en la espalda e instantáneamente quedarnos con la espalda bloqueada sin poder realizar ningún movimiento y quedando inmovilizados a causa del dolor.
En cualquiera de estos casos además de sobrecarga de la musculatura lumbar también se ha producido un “pinzamiento” lumbar que es el responsable de quedarnos bloqueados sin poder realizar ningún movimiento.

¿Un problema visceral puede ser responsable de hacernos padecer dolor lumbar?

Es normal encontrar pacientes que llegan a consulta con una lumbalgia donde todas las pruebas radiológicas son negativas (todo es correcto) y tiene una columna totalmente sana, sin embargo la molestia persiste desde hace bastante tiempo e incluso años. Tras un primer examen osteopático detectamos una disfunción visceral, por fijación de un riñón. Este órgano cuando se queda fijado, se bloquea inferiormente no siendo capaz de reproducir su movimiento de ascenso y descenso. Pues bien, al lesionarse de esta manera, presiona contra el músculo psoas-iliaco, que a su vez este hace presión contra el músculo cuadrado lumbar, siendo el responsable de generar el dolor en la espalda. Hasta no ajustar la posición normal al riñón y este vuelva a funcionar normalmente, cualquier tratamiento que hagamos será inútil.

¿Un problema en las cervicales puede ser producido por una disfunción visceral?

Es muy corriente tratar pacientes con problemas en cervicales, que han sido tratados de este problema y sin embargo su molestia persiste debido a que el tratamiento no ha sido el adecuado. En muchas ocasiones estos problemas se deben a fijaciones viscerales.
Pongamos un ejemplo: Una fijación baja de hígado puede producir una tensión en el músculo diafragma, este a su vez crear una irritación en el nervio frénico. Desde las vértebras cervicales C3, C4 y C5 sale el nervio frénico que da inervación al músculo diafragma, si este músculo se ve afectado, producirá un bloqueo de estas vértebras mediante una metámera creando dolor en esta zona cervical del lado derecho. Por otro lado la contracción de este músculo, crea una tensión miofascial que tracciona inferiormente a la cúpula pleural y esta produce tensión en los músculos escalenos, que inervan directamente en las vértebras cervicales. Todo esto crea una tensión en la zona cervical que provoca muchos problemas. Únicamente corrigiendo el problema desde el origen, conseguiremos solucionarlo definitivamente.

¿Qué problemas puede ocasionar si no se trata?

Una fijación visceral no tratada produce, poco a poco, un bloqueo vertebral que a su vez mantiene la lesión visceral, mediante un arco reflejo, o viceversa. De tal modo que puede ser la responsable de mantener una lesión en la columna vertebral por fijación, y esta no corregirse hasta tratar la lesión visceral. De igual forma, una fijación visceral puede producir una lesión en cervicales, debido a las relaciones existentes, creando una tensión en cadena hasta llegar a la musculatura cervical. Es muy normal relacionar lesiones de hombro derecho con una fijación baja de hígado o una molestia de hombro izquierdo con fijaciones en estómago. Lesiones en rodilla de mujeres por fijaciones de vejiga o útero, que comprimen al nervio correspondiente (genitocrural) que va a tener inervación en la cara interna de la rodilla. Incluso llegar a ser estas fijaciones las responsables de crear escoliosis en una persona, por tensiones internas que pueden modificar la estructura de la columna.
Las lumbalgias o cervicalgias de origen visceral son muy conocidas en el campo osteopático, de hecho son motivo de muchas consultas. Campo desconocido o ignorado por la medicina tradicional, en el que muchos de sus pacientes son diagnosticados de patología de origen desconocida. Una gran parte de lumbalgias y cervicalgias se deben a problemas viscerales. Donde solamente un osteópata cualificado en esta técnica podrá detectar y resolver fácilmente estos problemas.
Este tipo de terapia esta muy indicada después de las operaciones, como terapia adicional complementaria. Sobre todo por problemas de cicatrizaciones post-quirúrgicas por el riesgo a adherencias de la propia cicatriz.