El Cráneo del Niño

A) LOS ACCIDENTES DE LA INFANCIA

La normalización de la estructura del recién nacido es la mejor medicina preventiva. Los resultados son mucho mejores cuando se interviene antes de que el cráneo se osifique, evitando así que se fije en una mala posición, por lo que un tratamiento precoz puede impedir frecuentemente o al menos disminuir en gran parte las deformaciones.

Existen una infinidad de perturbaciones en las que la osteopatía puede ayudar a encontrar una solución:

  • Aparición de dolor de cabeza después de una caída (escaleras, bicicleta, balonazo en la cabeza, etc.).
  • Alteración del equilibrio después de un golpe de latigazo, neuralgia consecutiva a una extracción dental.
  • Estrabismo después de una caída sobre la frente o el occipucio.
  • Vértigos, sinusitis crónica seguida de un violento enfriamiento o una caída sobre la nariz, la sien o el occipucio.
  • Estado depresivo, seguido de un golpe sobre el cráneo o el coxis.
  • Perturbaciones del comportamiento sin razón aparente: nerviosismo excesivo, agresividad no justificada, apatía, somnolencia, insomnio, dificultades escolares inhabitúales, autismo infantil, anomalías del sistema endocrino, epilepsias idiopáticas, dislexia.
B) EL PARTO

Es un momento difícil para el cráneo del niño. En el nacimiento, el cráneo del recién nacido tiene que pasar

por el estrecho pasillo de la pelvis de la madre y es demasiado voluminoso para franquear ese pasillo sin ser comprimido.

Pero la naturaleza ha previsto al cráneo de fontanelas, son placas de cartílago cómodamente deformables que permiten en unas condiciones normales el cabalgamiento natural de los huesos del cráneo y el paso sin problemas del estrecho inferior de la pelvis.

Las fontanelas van a cerrarse a los 18 meses, se mineralizan y se transforman en huesos alrededor de los 7 años.

C) EL PRIMER GRITO, LA PRIMERA INSPIRACIÓN

El primer grito del recién nacido que manifiesta el desplazamiento de sus pulmones, contribuye a volver a poner los huesos del cráneo en una posición más conforme, gracias al aumento de la presión interna que tiende a dilatar el volumen del cráneo. El oxigeno llega entonces a su cerebro, no más por la sangre maternal que por la circulación pulmonar.

Esos minutos son cruciales para el cerebro del niño. Sus células nerviosas no pueden soportar más de 8 minutos la privación de oxígeno sin que aparezcan lesiones irreversibles. Un parto en malas condiciones puede atraer por compresión de las partes, entre ellas, una deformación del agujero occipital y una irritación o compresión de la médula espinal, responsable de perturbaciones de la marcha o parálisis de los miembros.

Las lesiones craneanas atraen deformaciones de la cabeza y del rostro. Una joroba anormal, un canal hueco o cima, un ojo más grande que el otro, un pómulo más saliente, la mandíbula fuera de su eje, una oreja más separada, la nariz deformada, son signos que deben incitar a consultar lo más pronto posible al pediatra y a un Osteópata Integral cualificado.

D) CONSECUENCIAS OSTEOPÁTICAS DEL PARTO

El estado de l pelvis de la madre determinará el buen desarrollo del parto. Para liberar el paso del niño, la pelvis debe abrirse y los ligamentos distenderse para permitir todos los diámetros. El sacro efectúa una báscula (nutación) a fin de apartar al coxis y extender el espacio entre el pubis y el sacro.

Todos los desequilibrios que existan a nivel de la columna lumbar o de la pelvis de la madre pueden producir problemas en el momento del parto, por lo que es importante para las madres embarazadas y las futuras madres hacerse revisar su mecánica articular, y en particular el coxis, sacro, pelvis y las vértebras lumbares, a fin de evitar las posibles dificultades en el proceso del parto.

Otras causas de problemas:

  • La existencia de gemelos, cuyas cabezas pueden comprimirse mutuamente, la expulsión demasiado rápida o lenta (por la utilización de drogas).
  • El cordón umbilical enrollado alrededor del cuello puede asfixiar al niño en una posición intra-uterina.
  • Contracciones uterinas exageradas, la utilización de instrumentos tales como ventosas.
  • Nacimiento prematuro (cabeza menos voluminosa).
Manifestaciones de perturbaciones crónicas:

Cuando existen lesiones nerviosas o vasculares ocasionan heridas de circunvoluciones cerebrales y de los nervios craneanos, pudiendo manifestarse por: estrabismo, incapacidad de mamar, vómitos, convulsiones. Pueden quedar latentes y no revelarse hasta más tarde por un retraso de lenguaje o al andar.

Reglas de oro:
  • Precocidad de cuidados en las primeras horas de vida, en el caso de dificultades durante el parto, compresión mecánica excesiva del cráneo, asfixia cerebral.
  • En los traumatismos de la pequeña infancia no se puede esperar la aparición de perturbaciones para verificar el mecanismo cráneo-sacro, la columna y articulaciones. Debemos investigar para evitar posibles perturbaciones posteriores (perturbaciones del crecimiento, perturbaciones nerviosas, dificultades escolares).