Cólico del lactante

El osteópata estudia los motivos por los que se producen trastornos en el tracto estómago-intestino. Así, los estudios americanos han dado por resultado que la sensibilidad psíquica de la madre durante el embarazo pueden ser un punto de arranque para los problemas de intestino del lactante, ya que el niño es testigo, a través de las conexiones hormonales, de todas las situaciones de estrés que confluyan en la madre.

Los contratiempos existenciales, como pueden ser el rechazo del niño por parte de la madre o los problemas graves de la pareja, pueden influir en el niño de un modo psíquico, mental o corporal. Estas situaciones de estrés fuera de lo normal no sólo se fijan en el cuerpo de la madre, sino también en el niño. A través del tratamiento de los trastornos psíquicos y funcionales del niño, el osteópata ayuda a menudo a resolver las cargas mentales.

Otros orígenes muy distintos para los trastornos del tracto estómago-intestino se basan en la zona de las vértebras cervicales o de la base del cráneo. Se muestran en forma de asimetrías o compresiones que se han originado durante el embarazo o en el momento del parto, e influyen en los nervios intestinales que salen de la base del cráneo, que son los que controlan la digestión. Si estos nervios están excitados aparecen los trastornos típicos. El osteópata trata entonces el cólico de los tres meses eliminando, con las manos, las asimetrías y compresiones producidas.

También los denominados traumatismos umbilicales pueden provocar los cólicos de los tres meses. Se producen cuando, tras el nacimiento, el cordón umbilical se seca demasiado pronto y todavía no se ha eliminado. Por ello, el niño siente un miedo existencial fuerte y reacciona de un modo reflejo con tensiones en el estómago, que pueden manifestarse en forma de cólicos de los tres meses.