Asma

El asma aparece hasta en un 10% de la población infantil, y es considerada entre ésta como la enfermedad más habitual. Después de la pubertad, un 40% de los asmáticos queda libre de molestias.

El asma aparece cuando la mucosa bronquial es hipersensible a alergénicos, inflamaciones de las vías respiratorias y cuerpos extraños, o bien reacciona ante irritaciones fisicoquímicas. Esto hace que aumenten las mucosidades en la mucosa bronquial y la musculatura respiratoria se convulsione. Si el asma tiene un condicionante alérgico, el osteópata procede de manera parecida a otras enfermedades alérgicas. Explora y trata el sistema linfático de defensa que promueve muchas alergias provocadas por la inmunoglobulina.

El asma se origina a veces también por una disfunción de la mucosa intestinal. Esta conexión puede afectar al desarrollo embrional: la mucosa intestinal y la bronquial proceden de la hoja blastodérmica interna. Un trastorno de la mucosa intestinal puede alterar con el tiempo, y debido a un acoplamiento de reacción neurológico u hormonal, la mucosa bronquial y provoca asma. El intestino puede influir sobre todo en los pulmones. Si está muy rígido, presiona el diafragma hacia arriba y afecta al pulmón. Así, los trastornos pulmonares (como el asma) pueden agravarse.

En el tratamiento, el osteópata no sólo explora el área pectoral con los pulmones, diafragma, costillas y vértebras, sino también el área intestinal, para poder solucionar los posibles trastornos funcionales.